lunes, 18 de junio de 2012

Rol con él, todo.


Megara Saatsakis

 -Gritos, súplicas, crujidos de huesos y lo último que se oyó fue la última exhalación de vida de aquella no tan pobre pareja que había salido de acampada a aquel bosque. De haberse informado un poco mejor sabrían que ese bosque estaba maldito, o por lo menos así es como le decían los humanos, los pocos que habían sobrevivido a ella. Dejó caer al suelo el cuerpo sin vida de aquel chico, al que había arrebatado hasta la última gota de sangre, pero no sólo había hecho eso. Había jugado con él, lo había tirado, empujado y pisoteado, mientras oía sus súplicas y sus quejidos de dolor. Su espalda parecía una carretera mal formada. Pasó la lengua por sus labios quitando hasta la última gota de sangre que había en estos. Se sentía tan bien después de haber bebido, estaba hambrienta, sólo hacía un par de horas que se había alimentado y necesitaba más. Echó un vistazo a su cuerpo y su ropa, estaba toda desgarrada y ensangrentada, la verdad le quedaba genial estar así, pero no podía caminar por la ciudad con aquellas pintas, por lo que caminó hasta el río, se deshizo de la ropa y se metió en él. Cerró los ojos rememorando en su cabeza los gritos de aquellas personas, era una melodía muy especial, le encantaba oírlos gritar de miedo al verla. 
El agua comenzaba a rodearla cuando notó una presencia por el bosque, por lo que sabía nadie iba aquel lugar, no era humano, ni tampoco vampiro, por lo que tendría que ser otra clase. "Parece que tengo compañía, no me vendría nada mal algo de acción". Tuerce una sonrisa echando la cabeza hacía atrás esperando que su visitante se apareciera frente a ella, o la atacase en algún momento-

Christian Tate

-No se reconocía, la había tenido a apenas dos centímetros de su boca. La podía haber mordido, haber lamido e incluso haber matado si quisiese pero...; Se golpeó varias veces la cabeza con el puño gruñendo por lo bajo. Ya estaba harto que aquella mujer se metiese en su camino, no tenía derecho a arrebatarle lo único que le mantenía en pie, mas está vez se tuvo que conformar con ir al banco de sangre y robar alguna que otra bolsa, pues debido a que sus energías se encontraban al límite, una única pelea hubiese conllevado la muerte segura.Por lo que tras medio día caminando por las solitarias carreteras, llegó al bosque. La niebla era lo suficientemente espesa como para que en caso de que algún curioso fuese a visitarle no le pudiese ver, y había el suficiente silencio como para escuchar todos los ruidos del alrededor sin apenas agudizar el oído. Aún así, sabía que se encontraba completamente solo pues el bosque era frecuentado como máximo por pequeños animales perdidos.
Tenía la ropa completamente desgarrada por lo que parte de su pecho quedaba expuesto a la niebla, y algunos jirones de tela se habían enganchado en la hebilla de su pantalón. Su tez era morena y sus ojos eran azules, con pequeños tonos verdes alrededor de la pupila. Tenía el pómulo izquierdo con un pequeño arañazo que apenas sangraba, debido a los bruscos movimientos de su víctima.
Tan pronto como sus manos comenzaron a rozar la corteza de los árboles, una fuerte brisa le azotó trayéndole nuevos olores. Todo estaba correcto, exceptuando un nuevo olor que no era capaz de identificar.. quizás..¿humanos?¿humanos..muertos?. Incómodo ante el olor comenzó a olfatear el aire hasta que dio con los cadáveres de la joven pareja. Se agachó a la altura del cuerpo inerte del joven, pasando los dedos por su cuello.-
-Pero, ¿qué cojones es esto..?
-El cuello se encontraba lleno de heridas, y estaba completamente frío y pálido.
No notaba la sangre llenando su cuerpo inerte. Frunció el ceño y fue entonces cuando se dio cuenta de los pequeños agujeros que adornaban su piel en algunas zonas de su cuerpo. Agujeros tan pequeños no pertenecían a un animal, y en caso de ser un animal, se hubiese comido la carne, desgarrándole entero posiblemente. Se puso de nuevo de pies, pasándose la mano por el pelo. Parecían demasiado jóvenes como para merecer la muerte. Quien quiera que hubiese sido no reparaba ni en la edad ni tan siquiera en la situación.Arrastró ambos cuerpos hasta dejarles juntos y fue entonces cuando se quito la camiseta y se la puso por encima de los rostros, tapándoles
-Que en paz descanséis amigos... 
-Agachó la mirada y su vista se clavó en las leves huellas que salían de la escena del crimen, bajando directamente hacia el río, por lo que tan pronto como su cabeza reaccionó, comenzó a seguir esos pasos llevándole de lleno hasta una mujer que se encontraba de espaldas a él. Se apoyó en uno de los árboles mas cercanos, gruñendo aún por lo bajo-
-Hey, ¿no has pensando que quizás estuviesen por aquí por puro error? Hay personas que se llaman desdichadas, y que están dispuestas a sufrir tal matanza por gente como tú.
-Su expresión era completamente seria y a pesar de encontrarse con las fuerzas necesarias como para defenderse en caso de un ataque, su cabeza no dejaba de gritarle que aquella joven no era como otras que hubiese conocido, tenía algo diferente, pero no llegaba a reconocer el qué-

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