lunes, 18 de junio de 2012

Segunda parte. Todo


Megara Saatsakis

-Al oírlo hablar no pudo más que reprimir una carcajada mientras mojaba las manos en el agua y se humedecía los brazos quitándose así la sangre de sus víctimas, la cual se había adherido a su cuerpo. Arquea una ceja sin voltearse respondiéndole- Por error o no, han sido mi cena esta noche, y la verdad, estaban exquisitos, aún noto y siento sus corazones bombear dentro de mí, debería haberles arrancado el corazón y así saborear la sangre desde el inicio de todo..-Se sumerge dentro del agua saliendo al poco, se pasa las manos por la cara y el cabello quitando el exceso de agua. Era de mala educación darle la espalda a la gente, pero total, ella vivía por y para sus normas, por lo que poco le importó hacerlo. Sin embargo, iba a enfrentar cara a cara aquel compañero de juego que tenía a su espalda.
Se gira apoyando los brazos sobre las rocas del río arqueando una ceja al verlo, no era él típico mata vampiros dispuesto a acabar con su vida. Su cuerpo desprendía un halo de poder y de terror que a la gente normal haría que se echasen hacía atrás pero a ella eso le gustaba, al fin un digno combatiente con el que luchar.-Eran simple alimento, al igual que los demás comen animales, yo me alimento de los humanos, el ciclo de la vida es así ¿no crees?.- Se pone en pie en el río decidida a levantarse, poco le importaba que la viese desnuda, total, si se pasaba con ella acabaría muerto de un momento a otro, le gustaba jugar, pero nunca que la ganasen, y esta vez no sería así, no la iba a ganar un tío que se preocupaba por la vida de los humanos. Sale del río, dejando que el agua corra por su cuerpo caminando hasta su ropa hecha jirones, estaba en guardia por si en cualquier momento se decidía a atacarlo.
 Frotó con su camiseta sobre su cuerpo para quitarse la sangre que se había quedado sobre su piel murmurando-Es lo que más odio de esto, tener que quitarme la sangre, con lo bien que estaría que me la lamiesen..-Niega un par de veces con la cabeza mirándolo con gesto amenazante mientras susurra-¿Qué hacéis por aquí? No es un lugar muy habitual para las personas, a no ser que quieran morir, claro está. El bosque está plagado de animales, unos más salvajes que otros-Ríe leve afirmando sus palabras, en aquel lugar ella era la más salvaje de todos y poco le importaba pues ¿quién iba a ir para matarla? La policía se había dado por vencida ya, no encontraban el motivo de por qué la gente moría desangrada en aquel lugar. Los más supersticiosos imaginaban que eran un vampiro quién provocaba los ataques, pero los demás no creían en viejos mitos de terror-

Christian Tate

En todo momento se mantuvo en completo silencio, sin sentimiento o emoción alguna reflejada en el rostro, escuchándola con toda atención. Le llamaba la atención la forma que tenía de moverse y la manera con la cual se refería a los humanos, mostrándoles como trozos de carne sin apenas importancia. A decir verdad, le parecían graciosas sus palabras, por lo que no pudo reprimir esbozar una pequeña sonrisa. 
-Eres de lo más raro que he conocido, sinceramente ¿qué eres?
Observa como recoge toda su ropa, arrugando por pura inercia la nariz al verla desnda. Sabía que era una falta de educación, pero no estaba en el momento adecuado para respetar las normas de conducta y cumplir con las leyes para ser un ciudadano ejemplar, por lo que no apartó en ningún momento la mirada de su cuerpo observando ,como a pesar de que apenas entraba luz solar por entre los árboles, las gotas de agua que discurrían por su espalda brillaban, proporcionándola un aspecto extraño, raro, sobrenatural pero sobre todo excitante.A pesar de que su cabeza andaba recorriendo con la mirada cada centímetro de su piel, sus sentidos no dejaron de estar alerta, pues en cualquier momento podría lanzarse contra él e intentar acabar con su vida.
Dejando escapar un pequeño suspiro por entre sus labios, despegó el hombro de la corteza del árbol, dando varios pasos hacia ella. No se acercaba, tan solo se limitaba a dar vueltas por alrededor suyo, mirándola de soslayo de vez en cuando. -Me gustan los sitios solitarios, en los que no haya nadie que moleste, pero aún así si veo un humano merodeando por algún rincón de este sitio no le descuartizo ni sacio mi rabia en su cuerpo, es más sencillo asustarle y esperar a que se vaya por su propio pie. Aunque...-se encogió de hombros cogiendo aire para proseguir con sus palabras- no puedo dejar de admitir que más de una vez he acabado con la vida de alguna que otra persona, pero esos sucesos solo ocurren cuando el hambre me tiene demasiado dominado.
Finalmente opta por ponerse frente a ella, metiendo una mano en el bolsillo delantero de su pantalón. No esperaba que ella le mirase o que mucho menos respondiense a sus palabras, pero le era suficiente con tenerla lo suficientemente cerca como para preveer alguno de sus ataques, aunque sabía que en caso de pelea llevaba las de perder pues no estaba recuperado del todo, por no mencionar el mero hecho de que de vez en cuando la garganta le ardía como invitación a deslizar por ella sangre fresca y pura.

Rol con él, todo.


Megara Saatsakis

 -Gritos, súplicas, crujidos de huesos y lo último que se oyó fue la última exhalación de vida de aquella no tan pobre pareja que había salido de acampada a aquel bosque. De haberse informado un poco mejor sabrían que ese bosque estaba maldito, o por lo menos así es como le decían los humanos, los pocos que habían sobrevivido a ella. Dejó caer al suelo el cuerpo sin vida de aquel chico, al que había arrebatado hasta la última gota de sangre, pero no sólo había hecho eso. Había jugado con él, lo había tirado, empujado y pisoteado, mientras oía sus súplicas y sus quejidos de dolor. Su espalda parecía una carretera mal formada. Pasó la lengua por sus labios quitando hasta la última gota de sangre que había en estos. Se sentía tan bien después de haber bebido, estaba hambrienta, sólo hacía un par de horas que se había alimentado y necesitaba más. Echó un vistazo a su cuerpo y su ropa, estaba toda desgarrada y ensangrentada, la verdad le quedaba genial estar así, pero no podía caminar por la ciudad con aquellas pintas, por lo que caminó hasta el río, se deshizo de la ropa y se metió en él. Cerró los ojos rememorando en su cabeza los gritos de aquellas personas, era una melodía muy especial, le encantaba oírlos gritar de miedo al verla. 
El agua comenzaba a rodearla cuando notó una presencia por el bosque, por lo que sabía nadie iba aquel lugar, no era humano, ni tampoco vampiro, por lo que tendría que ser otra clase. "Parece que tengo compañía, no me vendría nada mal algo de acción". Tuerce una sonrisa echando la cabeza hacía atrás esperando que su visitante se apareciera frente a ella, o la atacase en algún momento-

Christian Tate

-No se reconocía, la había tenido a apenas dos centímetros de su boca. La podía haber mordido, haber lamido e incluso haber matado si quisiese pero...; Se golpeó varias veces la cabeza con el puño gruñendo por lo bajo. Ya estaba harto que aquella mujer se metiese en su camino, no tenía derecho a arrebatarle lo único que le mantenía en pie, mas está vez se tuvo que conformar con ir al banco de sangre y robar alguna que otra bolsa, pues debido a que sus energías se encontraban al límite, una única pelea hubiese conllevado la muerte segura.Por lo que tras medio día caminando por las solitarias carreteras, llegó al bosque. La niebla era lo suficientemente espesa como para que en caso de que algún curioso fuese a visitarle no le pudiese ver, y había el suficiente silencio como para escuchar todos los ruidos del alrededor sin apenas agudizar el oído. Aún así, sabía que se encontraba completamente solo pues el bosque era frecuentado como máximo por pequeños animales perdidos.
Tenía la ropa completamente desgarrada por lo que parte de su pecho quedaba expuesto a la niebla, y algunos jirones de tela se habían enganchado en la hebilla de su pantalón. Su tez era morena y sus ojos eran azules, con pequeños tonos verdes alrededor de la pupila. Tenía el pómulo izquierdo con un pequeño arañazo que apenas sangraba, debido a los bruscos movimientos de su víctima.
Tan pronto como sus manos comenzaron a rozar la corteza de los árboles, una fuerte brisa le azotó trayéndole nuevos olores. Todo estaba correcto, exceptuando un nuevo olor que no era capaz de identificar.. quizás..¿humanos?¿humanos..muertos?. Incómodo ante el olor comenzó a olfatear el aire hasta que dio con los cadáveres de la joven pareja. Se agachó a la altura del cuerpo inerte del joven, pasando los dedos por su cuello.-
-Pero, ¿qué cojones es esto..?
-El cuello se encontraba lleno de heridas, y estaba completamente frío y pálido.
No notaba la sangre llenando su cuerpo inerte. Frunció el ceño y fue entonces cuando se dio cuenta de los pequeños agujeros que adornaban su piel en algunas zonas de su cuerpo. Agujeros tan pequeños no pertenecían a un animal, y en caso de ser un animal, se hubiese comido la carne, desgarrándole entero posiblemente. Se puso de nuevo de pies, pasándose la mano por el pelo. Parecían demasiado jóvenes como para merecer la muerte. Quien quiera que hubiese sido no reparaba ni en la edad ni tan siquiera en la situación.Arrastró ambos cuerpos hasta dejarles juntos y fue entonces cuando se quito la camiseta y se la puso por encima de los rostros, tapándoles
-Que en paz descanséis amigos... 
-Agachó la mirada y su vista se clavó en las leves huellas que salían de la escena del crimen, bajando directamente hacia el río, por lo que tan pronto como su cabeza reaccionó, comenzó a seguir esos pasos llevándole de lleno hasta una mujer que se encontraba de espaldas a él. Se apoyó en uno de los árboles mas cercanos, gruñendo aún por lo bajo-
-Hey, ¿no has pensando que quizás estuviesen por aquí por puro error? Hay personas que se llaman desdichadas, y que están dispuestas a sufrir tal matanza por gente como tú.
-Su expresión era completamente seria y a pesar de encontrarse con las fuerzas necesarias como para defenderse en caso de un ataque, su cabeza no dejaba de gritarle que aquella joven no era como otras que hubiese conocido, tenía algo diferente, pero no llegaba a reconocer el qué-
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