jueves, 31 de marzo de 2011

Mary Elizabeth Coleridge

A la Memoria.


Extraño Poder, quién eres yo no lo sé,
Asesino o doncella de mi fe.
Sólo sé que prefiero el castigo
Del más implacable enemigo,
Que vivir -como ahora vivo-
Mutilada veinte veces al día por ti.

Sin embargo, cuando logre someterte,
Lo ridículo será un vano pretexto,
Murmurando en mi oído una canción
Largo tiempo amada, hoy lejos de la razón;
Y sobre mi frente he de sentir el beso
Que me haría desear morir antes de perderlo.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Sangre y Odio

El amor sube por la sangre. Quema la ortiga del recuerdo y reconquista el ancho campo abierto, la ceniza fundadora, que la brasa sostiene. 
El amor es herencia de la sangre, como el odio, su amante, y se mantienen íntimos, besándose, nutriéndose de sus dobles sustancias transmitidas. 
Nada podrá arrancarles de su abrazo: La espada, el hielo, el tiempo, con sus filos mezclarán sangres, que, lluviosamente, germinarán odios, amor o nuevas sangres. 
¿Cómo decir:—«Aquéllos, que nunca conocieron la sangre derramada, que separen el odio del amor y reconstruyan las viejas catedrales de la dicha...» 
¿«Aquéllos»?, ¿son acaso otros que los murientes trasvasados, hechos de sangre antigua? No es posible lavarse el alma ni las manos cuando fluye hacia ellas sangre y olor a sangre. 
Si ha de hacerse el amor, será con sangre trepadora, quemante, conocida, pura sangre del odio, amante impávido que el amor fecundiza. Si ha de hacerse la paz...—¡Callad, campanas!, ¡Ved la tierra, la tierra, que resume su tempero sangriento y le convierte en paz, en paz, a puñetazos puros...! 

viernes, 18 de marzo de 2011

Lord Byron (L)

Camina bella, como la noche...

Camina bella, como la noche
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!
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